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viernes, 24 de enero de 2020

J'ai besoin de toi

J'ai besoin de toi. Comme un naïf qui ne connait pas de la vie, si tu n'es pas ici, je me sent perdu. J'ai besoin de la lumière de ton regard. J'ai besoin de tes yeux pour me sentir vivant. Parce qu'ils sont comme deux soleils qui ont allumé ce qui restait de ma vie.

Comme un fou qui a perdu la raison, je vois ta silhouette partout. Dans la rue qui nous a vu passer à la nuit, dans le coin où nous avons rêvé le monde un jour. J'ai besoin de ta présence, comme l'air qui est nécessaire pour respirer.

Je ne veux pas cette vie sans toi. Il n'y a pas de sens, si je ne peux plus écouter ta voix. J'ai besoin de dire ton nomme, comme une medicine qui fixe mon coeur malad. J'ai besoin de toi, parce que c'est toi qui a habité toujours dans mes rêves... parce que je n'avais jamais aimé comme ça.

J'ai besoin de toi... Mais si tu ne m'aimes pas, je garderai cet amour silencieux pendant des années dans ce qui reste de mon espoir blessé, et je calmerai lentement ma douleur avec morceux des mots, solitaires, écrits dans le vide, sans signification évident... des mots qui mon coeur seulement peut comprendre.

martes, 21 de enero de 2020

De inclusión y rebeldía


Hoy, lejos de mi cada vez más distante cotidianeidad, en aquel recinto sagrado del saber, todavía algo desvelado por el viaje y por mis noches de nostalgia eterna, intentaba asimilar palabras en otro idioma, en otro código, que me hablaban de conceptos tan aparentemente familiares, pero llenos de contenidos extraños e incluso hostiles. Hablaba el experto en turno de inclusión y desarrollo, de diversidades armónicas que entretejen mundos de diferentes colores, tamaños y formas, formando un crisol de historias que coexisten en insólita armonía.  ¡Excelente! Un mundo de minorías que hacen fila en la ventanilla de la inclusión; un mundo de pluralidades sacralizadas que se transforman en discursos de éxito, de emprendimiento e innovación.

En un mundo superfluo, sólo cabrían en aquel discurso los aplausos y la celebración de las conciencias redimidas.  No obstante, en mi mundo rebelde, poco a poco se fue revelando un viejo paradigma conocido y desgastado, pero no por ello menos feroz.  Como un león que acecha detrás de la escena en que descansa su presa, así fue apareciendo ese discurso devastador, intentando burlar el filtro humanista de la crítica pensante.  Aquel séquito de mentes brillantes había intencionalmente omitido el “para qué” de la inclusión que estaba sobre la mesa. Mientras ésta se presentaba como la panacea de moda frente a los grandes problemas de la vida, de ninguna manera valía en aquel momento preguntar la motivación de aquella solución.

Incluir, sí… integrar, recibir en el seno de un estado de cosas, a aquellos que habrían sido marginados.  La diversidad, por siglos combatida y acallada, ahora aparecía en una imperante necesidad de ser utilizada para el buen funcionamiento de algo que ya no funciona.  Aquel discurso hablaba de la inclusión de jóvenes excluidos, de migrantes y refugiados, de otros con capacidades dispares o fuera de la norma, y de todos aquellos cuyas existencias fueron de alguna manera puestas en contradicción ontológica con el Ser de letra mayúscula. Pero la inclusión anfitriona en aquellas reflexiones llamaba a ser parte de una existencia cuya esencia es fundamentalmente desigual. Incluir al excluido en el engranaje de la misma máquina que lo excluye. ¡Sí, esa era la premisa de fondo! Una especie de "nostalgia imperialista" como decía Rosaldo... Al final aparecía ya sin ambages el contenido claro de aquel discurso: incluir al esclavo para que siga siendo esclavo...

Aquella inclusión instrumentalizada sería precisamente la mayor explotación de esas diversidades. ¡Incluir para explotar! ¡Integrar para desechar! Como aquel desdichado que es obligado a punta de cañón a cavar su propia tumba, así también se revelaba un estado del Ser que llamaba al Otro a integrarse al Ser para poder ser desechado.  Por supuesto, no fue así como se enunció en aquella mesa… De ninguna manera. En aquel discurso se hablaba de incluir para incrementar los beneficios económicos, el crecimiento y el desarrollo. Sí, usar la diversidad para aumentar la ganancia... ¡Tal como se escucha! Y el discurso en aquella sala aparecía blindado ante la crítica. Ningún cuestionamiento sería válido, pues todos sabemos que ya está pasada de moda (y de época) la noción de explotación obrera, o la de clase social y pobreza. Hoy tendríamos que cambiar el adjetivo “obrero” para empezar a pensar en “explotación inclusiva” o “explotación diversa”.  ¡Otra vez el mundo al revés!

Y cuando al final ya no pude contener mi rebeldía (o incluso mi locura), lancé un feroz ataque de nubes de colores. Hablé de felicidad y del sentido de la vida, del arte y el derecho a la alegría, de la dignidad humana. Hablé de los valores sublimes del ser y de su irreconciliable antagonismo con aquellas fórmulas de inclusión basadas en la acumulación y la devastación.  Mientras tanto, el letrado me veía con ojos de desdén y me condenaba a la irrelevancia. ¡Tenemos que bajar de la nube! …dijo finalmente el policía bueno. Está bien hablar de conceptos sublimes, pero en el mundo real hay que hacer dinero.  Está bien la dignidad humana, pero si no impacta en el producto per cápita y en el otro producto un poco más bruto, entonces sólo son fantasías en las nubes… Pero yo seguí hablando del amor, y nunca bajé de la nube.

Fue entonces cuando me di cuenta de que yo no quepo (y nunca he cabido) en el mundo real, en aquel que se autonombra verdadero.  En ese mundo pragmático e instrumentalizado, en donde cada quien tiene su espacio en la jerarquía y debe saber cuándo agachar la cabeza y cuándo levantar la voz ante el más débil.  No… nunca supe hacer eso. Yo creo en la dignidad humana. Creo en el valor de uso más que en el de cambio, y en el valor intrínseco más que en el de uso. Creo en la lealtad y en la verdad, pero sobre todo, creo en el amor…  Mientras otros hablan desde púlpitos de aristocracia, a mí me hace temblar la noción misma de que alguien pueda valer más, o menos, por su raza o género, por su clase o por su edad.  El valor humano no se mide con credenciales, sino en esencias.  El valor de la vida no se mide tampoco en discursos impecables o en razonamientos lúcidos e informados.  En mi mundo lo que vale es una mirada y una sonrisa verdadera, aquellas que emanan desde el fondo de la belleza del corazón humano, así con todas sus impurezas e imperfecciones. Ingenuo, puede ser… pero me rehuso vehementemente a dejar de creer en la equidistancia que existe entre todas las formas de existencia. Me rehuso a dejar de creer intensamente en el amor. "Muero como viví" cantaba Silvio. Así también, yo muero en mi cárcel de idealismo y de esperanza.  Y no estoy dispuesto a bajar de la nube, a dejar de combatir al mago Frestón, como lo hizo el Caballero de la Triste Figura… hasta su último aliento.  No podría dejar mi idealismo, porque el día en que deje de creer en el amor, en la verdad y en la justicia…  ese día habré sido fatídicamente derrotado.

Monólogo solipsista

(con fatiga emocional)


Hay días en que lo absurdo se vuelve insostenible.  El aire se torna cada vez más denso y pesa incluso respirar.  Sí… días en que el mundo se esconde avergonzado del dolor que emana de su vientre.  Siglos de historia se caen en pedazos, cuando el compañero milenario declara muerta su herencia.  Vende la majestuosa esencia de su estirpe por pedazos de dinero carcomido.  Hombres con discursos faustos claman libertad mientras pronuncian condenas de ignominia que laceran pueblos enteros. Mujeres disfrazadas de justicieras matan sin piedad lo poco que nos queda de humanidad, enarbolando una efímera y traicionera dignidad. Un niño asesina a su maestra, mientras la máquina industrial empaca en pequeñas cajas de cartón los instrumentos que entrenan a otros niños para matar. Suenan los tambores de la guerra mientras la masa de espectadores aplaude y se burla entre bromas de dolor humano.

¡Ten cuidado! Nada es lo que parece ser en esta trágica comedia que llamamos vida.  No creas lo que ves, ni tampoco veas sólo aquello en lo que crees.  Desconfía del aroma dulce de yerbas que embriagan mientras te secan el alma, pues justo en ese momento, cuando ríes y bailas, algo muere dentro de ti y dentro de mí. No creas verdadero eso que parece acontecer frente a tus ojos; niños que corren en asfalto, intentando alcanzar un pedazo de miseria piadosa revestida de festividad; pies rotos por el castigo obligado de la lucha diaria por la vida, mientras el capital calma su conciencia con juguetes de plástico barato vestidos de historias mágicas de antaño; mujeres acalladas que desaparecen entre hombres sintéticos de rostros bellos y corazones obscuros.

Cuídate de las palabras vacías de amor que hacen pasar por traición al amor verdadero y calumnian la lealtad sublime de quien entrega su corazón.  Intenta reconocer aquellos rostros cercanos que hoy se convierten en espías a sueldo, buscando someter voluntades ajenas, encadenándolas a dogmas gastados de miedo a la libertad.  Así, entre compañeros y amigos que caminan con el ego amenazado, podrás reconocer el engaño verdadero.  De nada valen la nobleza y el amor en este circo sin sentido.  Se humilla el justo y se enaltece el altanero. No queda vestigio de piedad alguna en aquellos que juegan a la vida.  Un error y cambia el mundo todo, hundido en infamia y en deshonra, mientras la mentira y el dolor se declaran triunfantes ante una prolongada ausencia.  Llego al límite de lo absurdo y me cuesta cada vez más trabajo respirar…

Hay días en que nada es lo que creo que es.  Ya no alcanzo a distinguir lo verdadero de lo falso.  Lo que creí justo se derrumba en una condena. Lo que creí verdadero se seca en soledad… mientras tanto, mi pequeño mundo se quema por hectáreas en tanto la posibilidad misma de mi vida se vuelve incierta.  La sola idea de amar en este caos aparece bruta e ingenua. Pero aun en medio de la barbarie humana, intento buscar una voz lejana… sólo para quedar atrapado eternamente en mi monólogo de soledad. Vuelvo a la realidad, fría e inhumana... no hay nada más allá de mi voz. No hay vida, no hay cariño… sólo queda la resignación.

sábado, 18 de enero de 2020

Una noche como hoy

En una noche como hoy, mi casa debería tener un leve aroma a té de frutas con azúcar, mezclado con un poco de olor a vinagre de arroz japonés… En el fondo una canción de suaves tonos sostenidos, mezclada con ruidos de calle principal y lluvia… Y yo, escondido entre una película italiana y un par de sábanas con olor a ti, descubriendo mi felicidad en tus ojos…

martes, 7 de enero de 2020

A wish

If you could have one wish come true, what would it be?

I wish for...

A world...
A world where love is
A world where love is more than the treasure of innocence
A world where love is an eternal promise of truth
A world where love is the eternal thought of you
A world where love is an eternal presence
A world where love is not only a game of flesh
A world where love is not a lie in your body
A world where love is not leisure of the wretched
A world where love is not monopoly of the gifted
A world where love is not a tale of distant lovers
A world where love is not afraid of hurt
A world where love is not afraid of time
A world where love is not as false as god
A world where love is not property of the propertied
A world where love is stronger than appearance
A world where love is not punished by the loved 
A world where love is brave and courageous
A world where love is and fear is not
A world where love is and money is not
A world where money is not what love is
A world where money cannot defeat a lover's sentiment
A world where money cannot be blackmail for the heart
A world where money is the nightmare of prehistory
A world where money is not a word in any language
A world where money is not a premise for your liberty
A world where liberty is the substance of your life
A world where liberty is unscathed love
A world where liberty is love
A world where love is truth
A world where truth is just
A world where love is just
A world where love is just what you are
A world where love is you
A world with you
A world with you and me
A world with you and me forever
A world with you and me together
A world with you and me in love
                       
                    That's my wish.

sábado, 4 de enero de 2020

Kuawmayotl (La Rama)

VERSO 1:

Yi oahsikoh kuawmayotl
Ximokuanextikan
Kampa nikan chanti 
se kualtlakatzintli

Chanti kualtlakatzin
Iwan se tekiwah
Ika anmomawisotzin
Axan ma nipewa

CORO:
Naranjas y limas
Limas y limones
Tlen kualtzin tonantzin
San kemin xochimeh

VERSO 2:

Sakatzin xoxowik
Ompa kan awaxtlan
Ximotlakentikan
Nikan tlaseseya

Ipan tlahkoyowak
Se kaxtil tlakuika
Kihtowa yi oneski
Temakixtikatzin

SALIDA:

Omiyotl kipia itlan, san se itlan!
Mikilis kipia ome...
Techmakakan tzopeliktzin, tzopeliktzin
Ma pakikan piltonmeh.

DESPEDIDA 1:

Axan ma tiwian, otimopakiltihkeh,
Pampa nikan kualli otechwalselihkeh

DESPEDIDA 2:

Axan ma tiwian, otimoyolkokohkeh,
Pampa nikan amo otechnapalohkeh.




viernes, 4 de octubre de 2019

Realidad cotidiana


Hay días en que despierto en otra realidad… Después de confrontar mil monstruos inefables en esas noches obscuras de recuerdos hermosos pero con instintos de inmolación anunciada, finalmente asoma entre mis cortinas un poco de luz diurna. Ese momento ínfimo se vuelve espléndido, cuando las lágrimas finalmente se secan y la mente recupera un poco de su agotada cordura. El día me salva…

Pero el cruel llamado de la realidad cotidiana me conmina a levantarme y caigo nuevamente en desdicha.  Con la poca fuerza de mis músculos sin inspiración, continúo como autómata y me muevo en marcha inminente a mi tragedia de soledad.  Avanzo como quien se deja llevar por el destino. Con mi ilusión vencida, con mi esperanza asesinada, no me atrevo ya siquiera a pronunciar tu nombre. 

Echo un vistazo al mundo y no lo reconozco.  Ya no hay flores de colores brillantes.  Ya no hay ríos de agua que corre exuberante. Ya no hay caminos mágicos en noches hermosas. El manto de silencio cubre ahora mi realidad… una realidad alternativa; una en la que lo extraño es ahora cotidiano y lo cotidiano que alguna vez fue extraño, se viste de incomprensión y trágica distancia.

No queda nada más sin ti.  La indiferencia se vuelve norma. El vacío se vuelve contenido.  En un mundo de perlas y diamantes, en un mundo de tiempos y edades de oro, de cuerpos magníficos y estatutos en libros sagrados... ¿Qué valor de uso tiene lo desechable? Mi cuerpo agotado y sin alimento... mis ojos con cien años detrás, se cubren de inexpresión. Mi ánimo vencido deja su rastro en unas cuantas letras sin sentido... sólo quedan un par de memorias impresas de tiempos no tan distantes, que fueron mejores.  

Y así transcurre el día insípido. Platico con mil figuras sin rostro. Hablo de proyectos que ya no entiendo.  Recibo abrazos de cariños incondicionales, que van perdiendo forma y sentido.  Recibo también odios de ojos amenazantes... pero sigo adelante como quien teme sucumbir ante la inmovilidad... Sigo adelante en mi cotidiana realidad. Y en medio del apabullante silencio, sólo alcanzo a balbucear una vez más, en voz apenas perceptible... te amo.

jueves, 26 de septiembre de 2019

El día en que calló la luna


Hoy no pude hablar con la luna.
En temida indiferencia se ahogó mi voz en el vacío.
El halo de mi ilusión mancillada se tornó violento y sombrío
Y mi llanto, ya sin oídos…
         …envolvió finalmente en tragedia mi antigua alegría nocturna.

Hoy la noche se volvió enemiga sin tregua.
Caí abatido ante la absurda imposibilidad de lo posible.
Avasallado por la necia y lógica falibilidad del amor inquebrantable.
De aquella rebeldía incorregible…
         …de una luna que lejos del sol, en ausencia silenciosa llora y mengua.

Hoy, tu rastro de luz apagada hirió de muerte mi cordura.
El recuerdo eterno de tu presencia majestuosa no pudo ya consolarme.
Y la vieja melodía nocturna de complicidad ahogada dejó amargamente de arrullarme.
Al final... no sé si fue para salvarme o para matarme,
         …pero algo de mí se extinguió sin duda ese día terrible cuando calló la luna.